Llamaste para decir que te casas. Me alegro por ti, en verdad, mas no puedo evitar sentir que esa debía ser mi boda. Tu y yo nos ibamos a casar, ¿lo recuerdas?
Tiene poco que logré liberarme de mi maldición de enamorada errante. Al fin estoy contenta con mi soledad. Lo que pasa es que tu noticia ha sido como un balde de agua fria. Es imposible que yo, tu primer amor, tu exprometida, no sienta nada con ella.
No puedo evitar recordar todo lo que habiamos planeado. La boda, el futuro, la vejez juntos. No puedo evitar recordar el anillo que me diste aquel dia en la playa. Ahora todo eso se ve mas lejano y ajeno que nunca.
Admito que me desconcertó que llamaras para decirmelo, que quieras verme y platicar ahora que estas a punto de entregar tu vida. Me imagino que es un gesto amable tuyo que me haya enterado así y no por terceros.
¿Sabes? Desde hace tiempo ya no te amo. Creí que era imposible, pero así es. Todo esto era la peor pesadilla que me podía imaginar cuando estabas aquí. Si esto hubiese pasado antes probablemente me hubiera destruido por completo, pero de momento solo siento un ligero desconcierto por la sorpresa y nada más.
Supongo que debo hablar de esto, lo que tuvimos fue demasiado grande para sencillamente ignorarlo. Creo que lo trascendente de este día y lo que significa es que por fin puedo dejarte ir.
Tenía la terrible sensación de que mi destino sería encontrarte una y otra vez, viviendo presa de tu fantasma, viendote por todas partes y que todas mis relaciones serían un Deja vú.
Hoy muere para siempre Clementine, hoy pierdo la memoria.




CLICK


Wow. Yo también pasé por ahí pero tuve menos dignidad, rogué y supliqué. Lo peor de todo es que me siento como un religioso que explota públicamente contra la indecencia y de noche visita prostitutas; ya que yo siempre abogo por las soluciones científicas pero por debajo del agua consulto a un yerbero para que me dé métodos de olvido efectivos. Eso sí, sin sacrificar gallinas o pasarme huevos, soy vegetariana.